José Campero

Directivos y representantes estudiantiles se pronuncian ante deserción de docentes

Comunicación Social – UCV en crisis profesoral
Cortesía de Elpitazo.com
Cortesía de Elpitazo.com
Las renuncias masivas de profesores en esta Escuela de la máxima casa de estudios, han sido ascendentes y alarmantes, situación que ha perjudicado contundentemente la calidad educativa. “Debido a esta crisis, a nivel académico se produce un desajuste significativo, pues el inicio de un semestre se ha retrasado hasta 7 semanas”, así lo indicó el coordinador administrativo, Rubén Peña

Por más de 5 años la Escuela de Comunicación Social (ECS) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), así como muchas otras escuelas del campus universitario, ha enfrentado diversas crisis respecto a la deserción profesoral; hecho que ha traído como consecuencia la restricción de la educación, que año tras año se imparte en la universidad. Incluso, profesores que han ingresado a mitad del semestre se han visto en la obligación de reducir el contenido que se enseña, afectando así contundentemente la preparación del estudiante para los próximos niveles académicos.

Actualmente la ECS es trastocada por la deserción profesoral, hecho este que, sin duda, ha contribuido con el deterioro de la calidad educativa en sus diversos ámbitos. Adicionalmente, la aplicación de las medidas para la contratación del nuevo personal docente, en momentos de contingencia, ha dejado de lado el cumplimiento a cabalidad de los trámites legales.

Hoy día, según cifras oficiales proporcionadas por la Coordinación Administrativa, la ECS cuenta con un total de 101 profesores, distribuidos entre aquellos que son de dedicación exclusiva, tiempo completo, medio tiempo y tiempo convencional.

Ahora bien, en una tabla de relación de renuncias docentes por período académico presentada por la misma coordinación, se muestra que para el semestre 2014-I solo hubo una renuncia tramitada legalmente. Al siguiente semestre (2014-II) fueron presentadas dos renuncias, que se duplicaron para el período académico posterior (2015-I), posicionándose en cuatro renuncias. Luego, esta cifra descendió para el período (2015-II) registrándose solo tres renuncias legalmente formalizadas.

Estos resultados muestran que, desde hace dos años, la problemática respecto a las renuncias masivas ha sido progresiva, e incluso aunque en el período actual descendió en comparación al anterior, este ha sido considerado por distintos catedráticos como el semestre más crítico.

En el punto más alto de afectación se encuentran los departamentos de Lengua, Literatura e Idiomas, Ciencias de la Comunicación, Publicidad y Relaciones Públicas y Ciencias Políticas. Por debajo y con un menor impacto debido a la crisis por renuncias masivas, se ubican el resto de los departamentos que hacen vida en la Escuela, así lo expuso el coordinador administrativo, Rubén Peña.

Ante esta grave situación, el profesor Carlos Gutiérrez, quien a su vez es jefe del Departamento de Lengua, Literatura e Idiomas, comenta que actualmente  el Departamento ha atravesado por la crisis más ardua. “Yo tenía nueve secciones sin profesor de la noche la mañana durante este semestre. Además, profesores que tenían que reincorporarse de permisos no remunerados, no lo hicieron y optaron fue  por enviar su renuncia”, declaró Gutiérrez.

Por su parte, el coordinador académico, Fernando Rojas, señala que en menos de dos años han renunciado profesores de larga trayectoria y de suma importancia para la ECS. “Profesores de tiempo completo como: Carlos Villarino, Ana Julia Niño, Tizziana Mazzucato, Beatríz Peñín, Mireya Tabuas y Alexandra Mendoza, han renunciado, de manera que es preocupante la situación”, expresó.

Es una crisis alarmante, pues estas cifras muestran una afectación de manera crítica en el desarrollo tanto académico, como administrativo de la ECS. Además de oficializar la pérdida de profesores altamente calificados en el cargo y funciones que desempeñaban. De diez renuncias oficiales en los últimos dos años, seis han sido de profesores con dedicación de tiempo completo.

“Este hecho, por supuesto, influye mucho en la enseñanza en las aulas y además en el desarrollo de investigación en la UCV. Por otra parte, el impacto a nivel administrativo es más fuerte porque esos profesores son tiempo completo, lo cual implica que deben cumplir con labores tanto académicas como administrativas, es decir, jefatura de catedra, de departamento, coordinaciones, comisiones de diferentes naturaleza y ahora no hay quien se ocupe de eso”, asegura Rojas.

Es preciso decir que la UCV, en su condición de universidad pública, no escapa de la actual crisis económica por la que atraviesa el país, situación que ha perjudicado notablemente el sostenimiento del recinto universitario. Siendo esta crisis una de las principales causas de las problemáticas presupuestales y salariales que afronta la máxima casa de estudios.

“Hay dos razones obvias de la deserción profesoral en la ECS: una es el asunto de los salarios y otra, vinculada a la primera, es la realidad de la universidad. Existe un número dentro de esas renuncias que se debe no solo al salario paupérrimo que están recibiendo los profesores, sino al hecho de la misma dinámica de la UCV. Por ejemplo: los paros, los problemas administrativos, la lentitud administrativa, etcétera, han desanimado mucho al personal en general”, afirma el coordinador académico.

Por otra parte, la profesora Zhandra Flores sostiene que incluso más allá de la crisis salarial por la que atraviesa el gremio docente de la UCV, no se puede ver esta como la única la razón de las renuncias masivas en la Escuela.

“Son decisiones muy individuales. Así como hay gente que se ha ido, hay otros que apostamos por quedarnos. La universidad puede ser entendida como un proyecto de vida. No podemos juzgar que una persona se vaya porque, por ejemplo, si tuviera tres hijos con este salario tan precario ¿cómo hace? Es más honesto irse que no venir a trabajar e incumplir con las obligaciones”, asevera Flores.

Educación en picada. En vista de la realidad constantemente cambiante en la UCV, las diversas escuelas que hacen vida en esta casa de estudios, se han visto en necesidad de reprogramar años y semestres. Esto, sin duda, ha repercutido en la fuga repentina de profesores, hecho que a su vez ha conducido al reajuste de los contenidos que se imparten, perjudicando así de manera crítica la educación universitaria.

El coordinador administrativo afirma que “debido a esta crisis, a nivel académico se produce un desajuste alarmante porque el inicio de un semestre se ha retrasado hasta 7 semanas. Eso afecta el contenido, el ánimo de los estudiantes y su rendimiento. Entonces, claramente se desmejora la calidad del profesional que se está formando”.

A su vez, la consejera de la ECS, Bárbara Millán, agrega que el impacto de esta crisis profesoral deviene en actos apresurados que perjudican no solo el buen desenvolvimiento de la Escuela, sino a todo el estudiantado. “El impacto es realmente negativo porque al no haber profesores, la desesperación conduce a la contratación del primero que aparezca. Además, están los casos más comunes, en los que a la mitad del semestre es que ingresa en nómina el profesor que fue contratado en momentos de contingencia. Del mismo modo asegura que “los jefes de departamentos no le hacen seguimiento al contenido que imparten estos profesores, no se discute el contenido que se va a dar, ni tampoco –en la mayoría de los casos- se dan las instrucciones a seguir”.

Alarmantes consecuencias. No han sido solo los aspectos administrativos o académicos de la ECS los que se han visto afectados por esta crisis que crece de manera constante, sino que también debido a la situación –en ocasiones- de emergencia profesoral se han violentado las vías legales del ingreso docente a la Escuela.

“La situación de la designación del estudiante Juan Briceño como profesor fue sanada en su justa dimensión. Incluso aunque esta haya sido una decisión bien intencionada, no siguió su curso legal y yo, personalmente, me encargué de retirar eso. Fue un caso que ni se consultó conmigo, que soy quien imparte la cátedra, ni se consultó con el Consejo de Escuela”, así lo explicó el coordinador académico, Fernando Rojas.

Al mismo tiempo señala que, este hecho se debe a la crisis de deserción profesoral por la que atraviesa la Escuela y que hay que tener mucha mesura al momento de la selección del personal que ingresa. “Esto, sin duda, es una consecuencia clara del déficit profesoral que hay en Escuela, pero no es la solución. Considero que es más viable no abrir una cátedra, que ingresar a cualquier persona, que no esté capacitada, para impartir los conocimientos que se exigen”, añadió el catedrático.

Del mismo modo, la consejera de escuela agrega que “no se abrió un nuevo concurso y fue designado como profesor, cuando ni siquiera desempeñó el cargo de preparador. Aquí se puede ver que por el momento de contingencia, intentan contratar a un estudiante que no cumplía con los requisitos en ningún sentido. Si no domina la cátedra –porque se sabe que no tiene las credenciales académicas- ¿cómo la va a impartir? ¿Qué tipo de profesionales vamos a graduar? Es una violación a la academia por todos lados”.

Las normas para el ingreso de preparadores de la ECS, en su artículo 3 establecen que “los cargos de preparadores se proveerán por concurso”. Asimismo, en su artículo 5  establecen que “... La convocatoria a concurso deberá hacerse por lo menos un mes antes del inicio del período académico en el que se requerirán los servicios del preparador”.

Resulta necesario citar también el Reglamento del Personal Docente y de Investigación de la UCV, que en su artículo 15 establece que, para un aspirante poder inscribirse en un concurso de oposición para el cargo de docente “… además de las condiciones de orden moral, cívico y científico señaladas en la Ley de Universidades, los aspirantes deberán reunir los siguientes requisitos: poseer título de cuarto nivel en la disciplina objeto de concurso, o afín a esta”.

Por su parte, Gutiérrez afirma que “fue un error de interpretación. En el pasado concurso para  la cátedra de Castellano, Juan a pesar de no quedar seleccionado por puntuación final, contaba con el respaldo de concurso de credenciales. Mi error fue asumir esto como un aval académico para contratarlo como preparador, pues no se podía invocar los resultados de un concurso ya concluido para una nueva contratación”, aclaró el jefe de departamento quien a su vez declara que “de este hecho no había nada que reclamar porque el estudiante no ejerció el cargo de profesor”.

Como contrapartida, Juan Briceño asegura haber aceptado la propuesta hecha por parte del profesor Carlos Gutiérrez para ser profesor. Sin embargo, explica que “como Wilmer Corrado acababa de renunciar a su cargo, dijeron que podía ingresar en esa vacante utilizando como aval los resultados del concurso pasado. De tal modo, que iba a entrar como preparador y luego como profesor inmediatamente”, añadiendo que su ascenso de preparador a profesor era totalmente válido, pues “un jefe de departamento puede designar a quien considere como profesor si el caso de emergencia lo amerita. Claro está, eso debe ser aprobado por consejo de escuela y supervisado constantemente”.

Asimismo, concluyó asumiendo que “el procedimiento no es metódicamente correcto, pero igual se podía hacer. Además, así se hacen muchas cosas en esta Escuela. Según los reglamentos establecidos en la ECS para el ingreso de los preparadores, mi procedimiento no era válido en lo absoluto, de hecho fue invalidado por Consejo de Escuela después de haber impartido la primera clase. No obstante, para resolver las circunstancias de la ECS, uno no siempre se puede llevar por los reglamentos y es algo que se sabe”.