Reportaje | Mendicidad en el Metro de Caracas
El hambre, la falta de recursos para sobrevivir y en ocasiones la desesperación por darle un sustento a la familia, son algunas de las razones que han motivado el incremento de la solicitud de limosnas y la buhonería en espacios públicos, siendo uno de los principales protagonistas el Metro de Caracas. Poco o nada importa, para quienes eligen este estilo de vida, que su conducta sea prohibida dentro del sistema, pues en su batalla por sobrevivir solo anhelan esa “pequeña colaboración”
“Se le agradece a los señores usuarios no colaborar con la práctica de la mendicidad y buhonería, recuerde que la misma desmejora la calidad del servicio”.
Día a día; de vagón en vagón: “mi intención no es molestar; necesito para comer. Con lo que ustedes puedan estaré agradecido; que Dios me los bendiga. Una Venezuela educada; buenos días, buenas tardes”. Artista, niño, joven, anciano; discapacitados; el que miente, el que no. Es una lucha por el pan de cada día, o por unas medicinas; la mendicidad no solo está en las calles, también se ha adueñado de los medios de transporte de la ciudad, siendo uno de los más importantes, el Metro de Caracas. La disputa empezó por una práctica que, en Venezuela, ya no es tipificada como un delito.
“Pido por necesidad, pido porque tengo hambre. Durante más de un año he venido a Chacaíto y a la estación Miranda a que las personas me den una colaboración para poder pagar los Bs. 2.000 en la pensión en la que vivo y mis comidas diarias”, así lo expuso María, una anciana cuyo único sustento son las colaboraciones que a diario recibe.
“Solicitar el favor a alguien con importunidad y hasta con humillación”, es la definición de mendigar para la Real Academia Española (RAE). Entonces, la mendicidad está asociada a la pobreza, el desempleo, la miseria y a la falta de los recursos necesarios, de una gran parte de la población, que se provee de la caridad.
De acuerdo al artículo “mendicidad: un problema social que crece”, publicado en el año 2002, por La Hora Nacional (Ecuador), el acto de la mendicidad se ve reflejado por “la falta de acceso a la educación, salud, nutrición, vivienda, servicios urbanos y oportunidades de trabajo; las opciones son nulas y la vergüenza, o la pena ya no tienen cabida en el mundo callejero de los mendigos”. Además, se hace mención a las causas que provocan este fenómeno, las cuales tienen que ver con “las prácticas desiguales, discriminatorias y excluyentes de clase, etnia, género y edad que se reproducen en la sociedad”.
Desde 2014 hasta la actualidad, la mendicidad en Venezuela, principalmente en el Metro de Caracas ha crecido exponencialmente. Ante este fenómeno social, Gabriel Hernández, gerente de protección y seguridad del Metro de Caracas sostiene que, “sí ha habido un incremento significativo, que puede estar motivado en esta sentencia por parte del TSJ, que legaliza la mendicidad. Sin embargo, el esfuerzo que ha hecho la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en conjunto con la gerencia de protección y seguridad, ha sido importante”.
A su vez, el gerente hizo énfasis en el procedimiento que se lleva a cabo con quienes practican la mendicidad y la buhonería en el sistema. “Actualmente, desarrollamos un plan de prevención en el cual se les alerta a estas personas sobre estas prácticas y de su prohibición. Se les hace firmar un acta de compromiso y se les da una charla a través de unos asesores legales que tiene la empresa, para que ellos entiendan esto. Precisamente el esfuerzo de la empresa se basa en que ellos entiendan el por qué están siendo orientados y por qué están siendo desalojados del sistema. Para eso la empresa dispuso de unos abogados especialistas en la materia”, explicó.
La mendicidad: ¿legal, o no?
En 2011, Gabriela Ramírez, quien para entonces era la defensora del pueblo, presentó una demanda de nulidad contra los artículos 502, 503, 504 y 538 del Código Penal venezolano ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Estos apartados tipificaban la mendicidad en el país como un delito. Para ese momento, la Defensoría del Pueblo solicitó la invalidación de estos artículos porque las justificaciones legales en las que se basan las leyes venezolanas para realizar estos castigos, no eran suficientes.
Luego de cuatro años de haber presentado la anulación, en el año 2015, el TSJ admitió la demanda y decidió anular las normas que penalizan la mendicidad, debido a la petición de la defensora.
Ante esta sentencia, Jesmar Navas, abogado constitucionalista, explica que la anulación parcial de los artículos antes expuestos, jurídicamente no se traduce en la legalización de la mendicidad en Venezuela, sino en la eliminación de la tipificación de esta práctica como un hecho delictivo.
Por tratarse de una situación sumamente delicada, el Tribunal Supremo de Justicia decidió modificar dichos artículos, para que la mendicidad pudiese ser abordada desde otra perspectiva, pues “no se le puede dictar privativa de libertad a un ciudadano porque decidió no tener ningún tipo de ocupación o trabajo; esa es una decisión personal, que mientras no afecte ningún bien público y jurídico, o conlleve al robo y a la comisión de delitos, no puede ser penada”, aseveró Navas.
Sin embargo, el TSJ, a través de la sentencia 995, indica que el Estado debe abocarse a la instauración de políticas públicas, a través de instituciones, o misiones, que tengan como objetivo principal erradicar, o disminuir exponencialmente la mendicidad sin que esto implique la imposición de una sanción a la conducta.
Asimismo, deberá brindarles la oportunidad a personas en situación de calle para que sean reinsertados nuevamente en la sociedad y puedan tener acceso a un trabajo u oficio digno.
“Era necesario derogar los artículos señalados en el antiguo Código Penal, que tipificaban la mendicidad como delito, porque este era anterior a la Constitución de 1999. Por tanto, había una serie de estatutos, como los referidos a este tema, que colisionaban con dicha constitución y los convierten en inconstitucionales. Debía armonizarse todo el ordenamiento jurídico”, sostuvo, la jurista constitucionalista, Jesmar Navas.
Mientras que para la Corte Suprema, la mendicidad constituye una condición y acción humana, cuya etiología es multifactorial, para el sistema Metro de Caracas, sigue siendo un acto ilegal.
“Absténgase de practicar la mendicidad y la buhonería dentro de las Estaciones, Trenes y unidades de Metrobús y evite colaborar con estas actividades”, así lo establece el artículo 35 de las normas de actitud y comportamiento del Metro de Caracas. Además de ello, se informa por los altavoces, que la mendicidad y la buhonería están prohibidas y se insta al usuario a no contribuir con su práctica. No obstante, se ha convertido en lo cotidiano.
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El gerente de protección y seguridad del Metro de Caracas, Gabriel Hernández, explicó que la mendicidad es una práctica que se abastece de la caridad de las personas. De tal modo, por ser una ayuda económica con fines de lucro, cobra vigencia la prohibición de fomentar actividades comerciales dentro del sistema, sin la autorización de la empresa.
Dos realidades ancladas
“Bueno Venezuela, como todo el día trayéndote promoción y también la educación. En el día de hoy te traigo la famosa samba, la que te sale en el punto de venta, donde mi amiga la Yubraska, la bachaquera de un precio de Bs. 250, el en día de hoy -el chico de la película- te la trae en un precio de regalo por tan solo Bs. 150. No tengo más nada que decirte familia. Éxito para todos, que pasen una feliz tarde y que Dios te bendiga”, este es el discurso de Carlos Luis, quien a diario se dedica a la economía informal entre las estaciones de Chacao y Petare.
La inflación, el incesante aumento de los servicios públicos, la escasez de medicamentos, entre otros tantos factores, son solo algunas de las causales por las cuales hoy día, alrededor de 300 personas piden, o laboran informalmente en las instalaciones del Metro de Caracas.
Muchos de los que han decidido trabajar como buhoneros, alegan que su ingreso mensual es más elevado al de cualquier profesional que posee un trabajo fijo.
Los beneficios económicos de los trabajadores informales son tales, que es increíblemente común ver el ejercicio de la buhonería en las calles de nuestro país. Ahora, se ha trasladado e incrementado rápidamente en la mayor parte del sistema de transporte público en la ciudad capital, principalmente en el Metro de Caracas C.A. Opuesto a lo que muchos puedan pensar, quienes allí trabajan en algún momento de su vida se desempeñaron dentro de alguna empresa.
A pesar de los cuantiosos sustentos monetarios que este tipo de acciones informales ofrecen, son muchos los maltratos y vejámenes que tanto pedigüeños, como artistas y buhoneros, deben soportar -por parte de funcionarios de la PNB, dispuestos en las estaciones-, para poder permanecer dentro de las instalaciones del Metro. Esto sin importar qué tan humillantes puedan ser, pues solo tienen en mente obtener ingresos que les permitan subsistir día a día.
Génesis Leal, vendedora informal, comentó cómo muchos de los funcionarios policiales abusan de su autoridad e intentan continuamente infundir miedo, no solo en ella, sino también en el resto de sus compañeros. Les decomisan la mercancía e incluso obligan a quienes se resisten al despojo de los productos que comercializan, a pagar una cuota que se estima “entre los Bs 400 y Bs 600” -por cada funcionario que los ve vendiendo-, para poder seguir trabajando. En ocasiones hasta son agredidos físicamente.
Gilbert Álvarez, vendedor informal, aseguró que “los policías nos quitan hasta Bs. 600 cada vez que nos ven, es decir, si me ven en Bellas artes tengo que pagar Bs. 600, si me ven en Gato Negro tengo que pagar Bs. 600 más. Prefiero perder Bs. 600, o Bs. 1.000 antes que perder Bs. 4.000 que es el mínimo de mi sustento diario”, enfatizó.
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Ante esta grave situación, el gerente de protección y seguridad del Metro de Caracas, Gabriel Hernández, aseveró que ciertamente están al tanto de estos hechos irregulares, pero que actualmente, se encuentran trabajando al respecto, de la mano con el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), para poner a la orden de la justicia a los funcionarios que incurran en ilegalidades.
“Nosotros manejamos información de funcionarios que están involucrados en el tema del soborno, o de aquellos que se hacen la vista gorda, recibiendo dádivas de estas personas para permitirles realizar estas prácticas dentro del sistema. Estamos trabajando para erradicar esto”, expresó el gerente de protección y seguridad del sistema Metro.
Asimismo, hizo énfasis en los lineamientos morales bajo los que se rige el Metro de Caracas, dejando en claro la separación, en cuanto metodología de trabajo se refiere, de este sistema con la Policía Nacional Bolivariana.
“Nuestro lineamiento se basa, ante todo, en respetar los derechos humanos y no caer en malas prácticas. Cabe acotar que, el hecho de que trabajemos en equipo y en conjunto con la PNB, que realiza un gran esfuerzo, no significa directamente que llevemos el mismo lineamiento de trabajo e ideología empresarial”, enfatizó Hernández.
Actualmente, el programa social del Metro de Caracas, que consiste en dictar charlas para incentivar el cumplimiento de las normas de seguridad a quienes las infringen, sigue sobre la marcha. Además, los respectivos cuerpos de seguridad, se encargan advertirles que de seguir incurriendo en estas faltas se les abrirá un proceso penal recurriendo a las debidas instancias.
Prohibida dentro del sistema Metro
Constantemente dentro del subterráneo caraqueño, se ha luchado porque disminuyan paulatinamente los altos índices de mendicidad que apuntan a afianzarse cada día más. Contrario a pensar que pueda ser un acto de discriminación, estas acciones de lucha se han orientado a mantener la calidad del servicio; definida por funcionarios de la institución como la comodidad y seguridad que se le pueda brindar a los usuarios, que a diario usan este medio de transporte para llegar a sus destinos.
Gabriel Hernández, gerente de protección de seguridad del Metro de Caracas, explica que la práctica de la mendicidad, el comercio informal, o cualquier otra actividad económica desarrollada dentro de las instalaciones del sistema subterráneo dificultan el cumplimiento de los objetivos establecidos por esta empresa. Impidiéndoles así brindarle al público la protección y confort que estos merecen.
“No se puede obstruir el sistema de anuncios al público del transporte masivo, ni romper con el mensaje que estamos tratando de que llegue al usuario, porque este es un mecanismo de seguridad para las personas que se trasladan en el Metro”, así lo afirmó, Hernández.
A su vez, el gerente agregó que “no se está incurriendo en ninguna falta por prohibir la práctica de la mendicidad dentro de sus instalaciones, porque cada una de las instituciones pueden -dependiendo de sus objetivos, o necesidades- establecer normativas que le permitan cumplirlas a cabalidad”.
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Como soporte a esta declaración, la jurista Jesmar Navas sostiene que “el Metro de Caracas no incurre en ninguna falta al prohibir la mendicidad dentro de sus instalaciones, ya que la sentencia lo que hace es eliminar la sanción a la conducta, mas no quiere decir que acepte a la mendicidad como una acción reiterada de las personas”, sentenció.
Asimismo, Navas explicó que el personal del Metro de Caracas, o los funcionarios públicos pertenecientes a los organismos de seguridad del Estado, estarían violentando los derechos humanos fundamentales de la persona e incurriendo en un acto de corrupción, si estos atentan con la integridad física de cualquier persona que se encontrase dentro, o fuera de las instalaciones del sistema subterráneo. Igualmente, si pidieran dinero a cambio de asegurar la permanencia de los vendedores y pedigüeños dentro del transporte.
A pesar de que quienes practican la mendicidad saben que está prohibido, no es una limitante a la que le otorguen mucha importancia, cuando la necesidad es un factor imperante y protagonista en su constante lucha contra el hambre y la desidia.
Hablan los usuarios
En una encuesta realizada vía web, se obtuvo un total de 45 participantes -en su mayoría jóvenes entre 18 a 25 años de edad- y se demostró que el 93,3% de los encuestados desconocen la eliminación de la tipificación de la mendicidad como un delito y no están de acuerdo con la práctica de la mendicidad, debido a que -como el 27% de esa población desconocedora considera-, la mendicidad no es una solución para las personas que carecen de ingresos para vivir. Así mismo, creen que es pertinente que estas personas deberían ser atendidas por instituciones del Estado, con programas que los involucre en el campo laboral.
Por su parte, el 6,7% de la muestra restante está al tanto de la eliminación de la tipificación de la mendicidad como un delito y, a su vez, están de acuerdo con dicha legalización porque no consideran que el acto de pedir como una actividad perjudicial; para ellos se debe restringir en algunos sitios públicos.
Manuel, quien es usuario del Metro de Caracas, expresó no estar de acuerdo con la práctica de la mendicidad dentro de estas instalaciones porque disminuye la calidad del servicio. Sin embargo, dice que debido a la situación económica del país y a la falta de empleo muchos se han visto en la necesidad de practicar esta actividad para sobrevivir.
Al igual que el señor Manuel, Diana quien también utiliza el Metro frecuentemente explicó no estar de acuerdo con la práctica de la mendicidad. “No, me parece, porque eso se presta para muchas cosas entre ellas los robos”. A pesar de ello, también ha colaborado con esta práctica.
Por:
Campero, José
Fuentes, Jimberlin
Romero, Gabriela
Fuentes, Jimberlin
Romero, Gabriela




Concuerdo con el hecho de que la mendicidad debería ser atacada por el Estado. Por tal razón, el metro de Caracas debe este apoyado por cuerpos de seguridad que reciban los casos que remita el equipo de seguridad del metro. Buen trabajo, muy útil e interesante investigación, en mi caso no estaba al tanto de la sentencia del TSJ
ResponderEliminarEs un poco contradictorio que el TSJ establezca que es legal al mendicidad y que el Metro de Caracas saque a la gente de sus instalaciones por hacerlo.
ResponderEliminarEs lamentable saber que la buhonería y le mendicidad cada día sea mas común ya que representa un retraso en el país, falta de educación y una crisis económica muy fuerte.
ResponderEliminarUna buena investigación que refleja una de las tantas consecuencias que ha ocasionado la crisis que atraviesa nuestro país actualmente y, cómo esta práctica ha ido en alza a medida que pasan los días. Me parece interesante el aspecto legal de este tema, pues, a pesar de ser una práctica ilegal dentro de este espacio público que se ha discutido y está presente en los artículos ya mencionados, es imposible que la gente se pregunte: ¿cómo se sobrevive en un país con tal deterioro?
ResponderEliminarLa mendicidad" un tema dificil de debatir. Mas aun en Venezuela porque es cada vez es mas frecuente, existe un deterioro social tan grave que asusta. Una forma de vida? para mi opinion, es mas que eso. Una persona se expone a la humillacion a lo que te dicen otras personas, sin saber las razones por las cuales lo haces, tambien estan los que se aprovechn de la lastima. Y la cadena continua alli entra los funcionarios publicos que trabajan todo un mes y no les alcanza y ven a otros que se llevan al final mas por pedir en un metro; entonces deciden sobornar yo te dejo pero tienes que pagarme. ¿Quien es peor?
ResponderEliminarPara mí el sistema; Venezuela esta sumergida en la corrupcion, en una politica que no hace nada para que se de un cambio, donde haya oportunidades, tengas la edad que sea. Es lamentable ver ancianos pidiendo porque lo que tienen no les allcanza, muchos piensan que la persona de tercera edad no necesitan mucho, pero no es cierto necesita igual o mas (medicinas, medico, tratamiento, quizas comida especificas, ropa, calzado, etc). No mas lamentable ver jovenes que sus sueños los ven inalcanzables. Padres y madres que su dinero se vuelve agua y deben llegar a casa para ver como resolver con lo poco que tienen en mano.
El metro de Caracas es un lugar muy bonito y moderno, pero se ha vuelto pequeño para la cantidad de personas que lo usan. Que su empleados luchen por que siga siendo en lo posible un lugar que no da cabida a la mendicidad, se entiende pero el metro no esta aparte en otro lugar diferente, es Venezuela, donde todos y cada uno de sus habitantes tiene su propia lucha y quizas alli haya un problema ver las cosas por separado y no como un problema de todos.
Si por la via de la mendicidad consigo mas dinero que en una oficina o con la venta informal, entones ese es el trabajo; pues de eso se trata a la final necesito cada dia mas para poder sobrevivir (inflacion). Para mi el tema si es o no un delito, no es lo mas relevante, por supuesto, se debe regular para que no haya caos en todos los paises hay normas y se deben de cumplir, como en cada hogar los padres colocamos normas que exigimos que se cumplan. Hay que trabajar para sacar al pais adelante. Pero para no tener mendicidad hay que dar soluciones para erradicar la pobreza. Excelente tema para debatir. FELICIDADES!