Jimberlin Fuentes

Reportaje | Libro electrónico

El mundo digital le da brillo al papel

La llegada de la tecnología a la vida cotidiana de los seres humanos ha creado una fuerza de atracción que saca de órbita a muchos lectores

Estamos en un universo de libros. Son millones de palabras que crean escenas que no son más que imágenes sensoriales. Son cientos de estrellas con sabiduría. Es un libro, y ahora se ha topado con un cuerpo celeste que gira alrededor de los humanos: la tecnología. Con esto se resiste a la idea de que el libro de papel ira a desaparecer de la galaxia.

El ser humano siempre se ha tenido la necesidad de comunicarse. Primero se hacía de forma oral y tras la aparición de la escritura, empezaron a contar historias en un soporte físico. Antes de la aparición del papel existían otros soportes como la piedra, las tablas de madera, el papiro, el pergamino, hasta llegar al papel.

Al principio, los libros se consideraban artículos de lujo, era una producción muy limitada y siempre era pensado para la  nobleza y la iglesia.

La imprenta, que se atribuye al alemán Johannes Guterberg en 1457, fue una gran revolución porque suponía copiar de forma mecánica y rápida sobre papel. Las nuevas técnicas de producción de libros a gran escala, permitieron facilitar su acceso a un número mayor de la población.
Con la llegada del libro electrónico se ha supuesto un nuevo soporte pero con la misma idea del libro.

¿Qué está pasando con en el mundo de las librerías?
En la actualidad, los hábitos de lectura han estado cambiando en un sentido distinto al que se esperaba. La lectura en formato digital ha comenzado a crecer. Pero, ¿a qué se debe ese incremento?

En una encuesta realizada a 40 individuos –en edades comprendidas entre 18 y 65 años y en su mayoría profesionales- se verificó que el libro físico tiene un valor importante en la vida de las personas y el  93% de la población encuestada indica que los libros impresos tienen un precio elevado, por tal razón, el 83 % se ve a la necesidad de usar el libro digital, el porcentaje restante no lo usa porque no les gusta.

Miguel Janavi, encargado del kiosko “El pasillo” ubicado en el pasillo de ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, comenta que la demanda de los libros ha reducido y que, debido a que los que son elaborados en Venezuela están en un costo muy elevado, ha llevado a que la gente no los adquiera. “Aquí los libros están a un 60% con respecto  con los años anteriores: un libro que costaba Bs. 400 ahora está costando Bs. 4.000 y Bs. 5.000. De 10 personas que quieren un libro, a lo mejor uno o dos puedan comprarlo”.

El libro es un producto cultural que alimenta tanto al autor como a la imprenta y, además, atribuye al que trabaja en el mercadeo. Para la profesora y periodista Moraima Guanipa,  esto es una cadena de valor que se rompe cuando un individuo decide escanear un libro y lo coloca en la web, porque ya todo el mundo tiene el acceso a ese libro y su posibilidad de reedición y de seguir alimentando esa cadena ya no se da.

Libro físico: un fetichismo
Existen diversas opiniones, pero el libro en formato papel sigue siendo la opción preferida por muchos, sin embargo, la publicación en formato digital puede suplir muchas carencias de las que adolece la edición tradicional.
El 78% de los encuestados indica que la lectura en formato digital no se puede realizar de la misma forma que se hace en el impreso porque sienten apego hacia lo físico, es decir, la tecnología no le permite al lector oler, tocar y sentir el papel. Sin embargo, la profesora Moraima Guanipa, afirma que va a llegar un momento en el que se podrá doblar las páginas, las van a poder subrayar, es decir, se va hacer visualmente el ejercicio, incluso, comenta que se puede marcar el libro y decir “yo llegué hasta aquí en la lectura”. “El libro digital trata de emular toda la condiciones que hacen propicias la lectura del libro impreso, en ese sentido lo que cambia es el formato como se presenta”, comentó.
Por su parte, el instrumento de estudio ha demostrado que el 43% de los individuos a veces tienden a leer libros electrónicos, el 35% la mayoría de las veces y el 10% siempre, es decir, existe un pequeño porcentaje al que, sea cual sea las razones, siempre están leyendo en formato digital. Esto no implica que al que recurra al libro electrónico le tiene que gustar ese sustrato: caso demostrado con el 60% del objeto de estudio, donde se indica que ese formato no es de agrado porque provoca cansancio, hay un desgaste en la vista y produce fatiga.

Para  Alejandro Terenzani, profesor de materias audiovisuales de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, la lectura sigue siendo la misma, lo que cambia es el sustrato más no su concepción. “El libro tiene la misma distribución de página, casi la misma diagramación por columnas, tiene una misma distribución, porque estamos muy acostumbrado al leer en la forma del libro papel; el libro digital lo que ha cambiado es el sustrato y no ha cambiado aún el concepto como tal”.
Entonces, en su gran mayoría, a las personas no les gusta leer en formato digital ¿será cuestión de apego? o ¿si se les propone algo más dinámico se interesarían por la lectura en pantalla?
Un individuo puede pasar horas revisando sus redes sociales, leyendo noticias de actualidad pero, al momento de leer un libro, pueden leer unas 15 páginas y ya están siendo dominados por el fenómeno del cansancio; de la fatiga. Pero todo puede cambiar si la construcción del libro es convertido en un objeto dinámico. El catedrático Terenzani explica que si se tiene un texto que está conectado a internet, que tiene hipervínculo, multimedios, ya se hace algo más interesante para el lector. Sin embargo, existe una limitante: la internet.

Los pros y contras del libro digital
Quizás la razón principal por la que aún hoy día el libro electrónico no es bien recibido es por  las características novedosas de lectura y escritura con las que cuenta, que no pueden ser  imaginadas en la cultura del libro tradicional.

Un libro digital es la versión electrónica del libro impreso. Para su uso, se requiere de dispositivos como tablets, celulares, iPad, ordenado o laptop, entre otros. Entre estos aparatos hay modelos que tienen una tecnología de comunicación inalámbrica como lo es WI-FI, son táctiles y disponen de diversas capacidades de memoria interna, aplicaciones que ofrecen conexión y navegación en internet, además de permitir conectividad a otros dispositivos; al final la elección dependerá siempre de las necesidades y posibilidades del lector.

La mayoría de la población encuestada considera que el libro digital puede ser de gran utilidad porque es de fácil acceso, no tiene costo, en su gran mayoría son más económicos que el tradicional, no ocupa espacio, permite un mayor alcance para los lectores, la biblioteca de libros es infinita, preserva la ecología y en su mayoría es una herramienta a la cual recurren gran parte de los libros que no están en formato impreso.

Por su parte, consideran que no todos tienen acceso al libro digital, porque requieren de un dispositivo electrónico o tienen que pagar por adquirir uno y, les resulta más costoso por lo poco que vale la moneda nacional. Además, al tener un libro electrónico no se puede tener la misma fluidez de la lectura con la que se tiene con un libro tradicional: deben parar porque se les cansó la vista, porque tienen que salir y no pueden retomar la lectura mientras van a su lugar de destino y, además, dependen de la electricidad.

¿Será que el libro digital opacará al libro impreso?
Según el coordinador de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la Fundación Editorial El Perro y La Rana, Miguel Guevara, estamos en un fenómeno que es el salto del libro físico al libro digital y eso es nivel global. “Nosotros estamos atendiendo las necesidades de la obra de los lectores globales, pero no negamos que el libro vaya a desaparecer, nosotros creemos en el lector anfibio: el que anda en el agua y en la tierra; que lee en papel y en digital”, afirmó.

Sabemos que desde hace tiempo se han creado “mitos” en cuanto a la desaparición de los medios: en principio fue el periódico, lo que cambió fue la manera de producir; sin embargo,  el periódico como concepto sigue estando. Se comentó que el teatro iba a desaparecer con el cine y, a su vez, el cine iba a desaparecer la televisión, pero los tres medios están, no han desaparecido.

Entonces, tanto el libro impreso como el digital pueden coexistir. Las personas todavía no se acostumbran del todo a leer en pantalla; pero la tecnología sumergida en el libro viene a apoyar al sustrato papel, a mejorarlo.

 “No puedes renunciar al testimonio de algo que es completo como lo es el libro. Hasta que la propia tecnología no supere la limitante en términos de acceso, en términos de alfabetización tecnológica para ganar buenos lectores, en términos de usabilidad en cuanto a lo cordial que puede ser el uso de ese sistema, el libro impreso va a seguir existiendo”. El cuento de Monte Roso decía  «cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía ahí» cuando despertemos ese dinosaurio estará ahí”, explicó Moraima Guanipa.