Jimberlin Fuentes

Reportaje| Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

Ayudar al prójimo resulta ser una gratificación personal
El salvar vidas puede ser un trabajo que, para un bombero voluntario, no es necesario recibir una remuneración aunque su rol sea el reflejo de un bombero permanente 

Tal vez en Venezuela no sea vista la labor que lleva a cabo un bombero voluntario porque, para muchos, solo existe “el bombero”. Sin embargo, es importante resaltar la ardua labor que lleva a cabo un voluntario y con qué medios cuenta para cumplir la misión de todo bombero: salvar vidas y bienes.

En los años 60, se producían incendios forestales en el Ávila y el Cuerpo de Bomberos de Caracas, para ese entonces, no atendía ese tipo de incendios. Los encargados de llevar a cabo esa labor eran los efectivos de la guardia nacional que reclutaba transeúntes para apagar los incendios forestales. Uno de los reclutados fue Eduardo Higuera, arquitecto egresado de la Universidad Central de Venezuela y, actualmente, es fundador de lo que hoy día es el cuerpo de Bomberos Voluntarios UCV.

“Cuando entré a la universidad, confidencialmente me encontré con unos amigos con quien apagaba incendios. Ahí nos fuimos organizando y conseguimos un autobús que había sido desvalijado, lo metimos dentro de la universidad y esa era la oficina nuestra donde nos reuníamos. Ahí coordinábamos cómo íbamos a apagar incendios forestales y entonces, fue donde surgió la idea de convertimos en un cuerpo de bomberos”.

El comienzo fue una tarea difícil, pero poco a poco fueron dotándose para llegar a hacer lo que hoy día es el Cuerpo de Bomberos Voluntarios UCV.

Actualmente, la formación de bomberos voluntarios va cónsona a la formación de un bombero permanente. Tienen las mismas exigencias físicas y cuenta la metodología de una organización y funcionamiento bomberil, que, para el gerente de Educación, el capitán Joel Bastidas, les permite entender cómo se debe enfrentar un proceso de instrucción, y donde se les brinda  las herramientas necesarias para poder, en un futuro, ser los instructores tanto para el personal de formación como para el curso de atención, dinámicas y talleres sobre liderazgo, resolución de conflicto, desarrollo personal, manejo del tiempo y empatía. Por su parte, son formados para la atención pre hospitalaria, combate de incendios y por último se le dan técnicas básicas de rescate.

Entonces, la diferencia principal en la formación de un bombero, aparte de la remuneración, es que mientras los bomberos permanentes tienen un horario fijo en el que trabajan 24h por 48h un día, los voluntarios cubren guardias dependiendo de un rol que ellos mismos establecen. Por ejemplo, los cursos en la institución de los Bomberos Voluntarios UCV son dictados en un horario de lunes a viernes de 6pm a 8pm y los sábados de 7am a 6pm. Al llegar a las 16 semanas del horario habitual de fin de semanas empiezan a tener guardias regulares, siguen con el mismo horario de estudio pero ahora se unen las guardias regulares, se anexan a un grupo específico y con ese grupo van rotando una vez a la semana.

Régimen militar
Para obtener una disciplina, los aspirantes al título de bombero voluntario deben pasar por una formación exigente, y es una formación similar a la de un régimen militar.

Leiver Duque, cabo II del Cuerpo de Bomberos Voluntarios UCV indica que el alumno debe aguantarse los gritos de un superior porque eso les da un carácter, una disciplina para la formación. “No lo hacemos porque queremos, no lo hacemos porque nos gusta, tiene un objetivo esa clase de entrenamiento”, alega.

Para un porcentaje de alumnos en formación del curso de bomberos voluntarios, el tema de la jerarquía y subordinación no es mala idea, más bien, consideran que tienen que ser exigentes porque es la cotidianidad del bombero.

Un bombero sale de la estación de servicio y no sabe cuándo va a regresar, es por ello que al estar preparados físico, mental y moralmente puede ser de gran ayuda para afrontar una situación de peligro. El tener que pasar horas sin comer, recibir órdenes con un tono de voz elevado y realizar horas de ejercicios extremos, lo que para ellos es pagar plantón, eso les ayudará para cuando salgan a combatir un incendio o llevar a cabo un rescate, puedan tener la preparación necesaria para cumplir con sus labores.
El alumno de la promoción 2015-2016 de la formación Bomberos Voluntarios UCV, Nelson Sumiaga, comenta que a nivel personal, la disciplina es el aprendizaje que hasta ahora, ha obtenido del curso: “cuando uno está sin pertenecer a esta institución como civil, uno llega aquí quizá un poco perdido en el sentido de la disciplina bomberil y militar. Uno no está muy acorde en cuanto esta disciplina militar pero se va aprendiendo todas esas cosas: a respetar a superiores, a pararse firme ante los superiores, a pedir permiso para movilizarse”.

Debido a tal exigencia, muchas personas se retiran del curso, bien sea porque no cumplen sus expectativas, o porque a medida que se van formando tienen que establecer prioridades entre su carrera universitaria, o la de llevar un uniforme y salvar vidas. Tal es el caso del ex alumno de la promoción 2015-2016, José Manuel Maluenga, quien se ha retirado dos veces del curso porque se ha visto en la difícil tarea de priorizar actividades. “Hay personas que consideran esto como algo extra en su vida y lo llevan de esa manera y hay otras personas que prácticamente con base a los bomberos gira su vida”, comenta.

Pagar por salvar vidas
En sus inicios, la formación de los bomberos voluntarios UCV era completamente costeada por los aspirantes, sin embargo, se buscaban alternativas para que los costos fueran pocos. Los uniformes eran pagados por ellos mismos y los equipos que usaban para combatir incendios fueron donados por otros cuerpos de bomberos. Pese a que muchas veces no contaban con recursos para el consumo de alimentos, el fundador de dicho cuerpo, Eduardo Higuera, comenta que cuando estaba en su formación montó un maquina dispensadora de refresco de Coca-Cola y de esa venta de refresco es con lo que contaban para abastecerse.

Actualmente, la Estación de Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela solo cuenta con la partida presupuestaria por parte de la misma universidad y por cursos que ellos se han visto en la necesidad de dar para no decaer como institución.

Por su parte, los aspirantes del curso de formación tienen que llevar sus propios utensilios para la formación teórica y práctica: lapiceros (rojo, negro y azul), una libreta, guantes de latex y a medida de que van pasando de módulo se le solicitan otros materiales como guante de carnaza, son guantes de tela gruesa para el combate de incendio. Adicional a ello, deben adquirir el uniforme hasta que lleguen al módulo tres, que se les da una camisa roja para el combate de incendio y técnicas de rescate.

El gerente de Educación, Joel Bastida explica que como no hay garantía de que los chicos lleguen hasta el final del curso –bien sea porque tienen otras actividades, o por la misma exigencia del curso- se solicita que los aspirantes sean quienes costeen sus utensilios y equipos de formación.

Además de ello, la estación de Bomberos Voluntarios cuenta con el comedor de la UCV para el suministro de alimentos pero, como comenta el sargento, Maikel Ordaz: “La estación se está viendo grave con la alimentación. Desde hace unos meses para acá la institución solo asegura la comida para el personal de guardia. Los que no estén de guardia tienen que ver como resuelven su alimento”.

Esta situación causa descontento hacia los aspirantes. Ellos entran a la institución de forma voluntaria, pero tampoco se esperan que hasta los alimentos sean suministrados por ellos mismos. “Los alimentos son razonados y cuando no funciona el comedor no mandan comida, entonces, ¿además de que eres voluntario también vas a pagar para ayudar a las personas? estás pagando el almuerzo, te estás pagando la cena, entre ellos hay un momento en el que si tu bolsillo no da, te quedas sin comer”, comenta Jemly Patricia Salazar, alumna de la formación de Bomberos Voluntarios UCV.

Sin esperar nada a cambio
“El trabajo de bombero debería ser remunerado en cualquier tipo porque es un trabajo en el que tú estás arriesgando en realidad tu integridad física. Bien sea voluntario, bien sea permanente, es tu integridad física lo que tu pones en riesgo”. Así explica Inwin Caraballo, distinguido de estación de Bombero Plaza Venezuela - Dto Capital, ante la gran interrogante ¿por qué los bomberos voluntarios no reciben algún tipo de remuneración?

Sin embargo, esa respuesta esta intrínseca en el mismo apellido del bombero: “voluntario”. Ser bombero es mucho más que una elección, es un sentir, es una necesidad de tender una ayuda solidaria para aquellos que no la están pasando bien.  El alumno José Eduardo Gómez, que está próximo a graduarse de bombero voluntario UCV, alega que cuando se está iniciando la formación nunca piensan que tan difícil se les hace: “sacrificas mucho; sacrificas familia, carreras universitarias, hasta trabajo, si trabajas. Es fuerte, hay un momento en el que tienes que decidir”.
Si bien es cierto, la palabra voluntario es sinónimo de vocación, es estar ahí para apoyar a alguien más porque le nace. Muchos pensaran que los bomberos voluntarios solo juegan a apagar incendios o ven que esa labor es un hobbye cuando realmente es una manera de vivir. Sin embargo, esa manera de vivir, se ha vuelto un empleo no remunerado para muchos, es tiempo, dedicación, disciplina, son sacrificios que de alguna manera puedan ser consideradas para una remuneración.

“Uno está aquí es porque uno realmente quiere, crees en lo que haces, crees que el hacer eso y dedicar tiempo de tu vida a eso no tiene ningún precio”, así explica Jose Tadeo Velazquez, alumno de la promoción 15-15 de los bomberos voluntarios UCV quien además, comenta que los beneficios para un bombero voluntario deberían ser para un familiar que necesite ese apoyo. Es que se establezca que al menos un hijo de un bombero voluntario tenga el cupo asegurado en la universidad que como a veces, por ser voluntarios y tener tantas actividades, no se generan gastos extras, no se puede costear un seguro para un padre. “No pediría nada monetario, pero sí un respaldo de apoyo. No lo llamaremos incentivo, porque el incentivo está en el corazón de uno para esta labor, pero si es una ayuda a un familiar que lo necesite”.

Cuando en Venezuela se nombra al bombero voluntario, automáticamente se viene la imagen de no hay remuneración. Pero tal y como lo exponen muchos de los actuales estudiantes que aspiran el título de bomberos voluntarios: el ser voluntario es tener amor al arte. Pero, ese amor implica “dejar de ver a tu familia, dejar de estar con tu gente”.

En definitiva “la gratificación es personal”. Así lo comunica el capitán Bastidas: “El poder dormir en paz, saber que tus pasos por esta vida no fueron solamente para ti, sino que también darle a tu prójimo algo: tiempo, dedicación y esmero de ti, para mantenerlo sano y salvo”.

Ser un bombero voluntario implica compromiso, lealtad, actitud, solidaridad, empatía, nobleza, persistencia, preparación y servicio. Muchos voluntarios no esperan tener los mismos beneficios de un bombero profesional pero sí que al menos, se reconozca la labor que implica ser un bombero voluntario.